Para cumplir la meta de superavit primario del 1,4% del PBI con el FMI, Argentina debe recortar un 6,2% adicional del gasto no indexado. El problema: el 55% del gasto esta blindado y ya sube automaticamente. El margen del ajuste discrecional se esta agotando.
«El ajuste llegó al límite estructural. Lo que queda por recortar ya duele — y lo que no se puede recortar ya no alcanza.»